Mas de ciento cincuenta personas acudieron a ver esta película documental que narra la vida de Pablo Dominguez, sacerdote que murío hace poco más de un año, y que muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote en las personas con las que se cruza. Además provocó en los espectadores una pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?.
Aunque, la entrada fue gratuita, fueron muchos los que quisieron dar su donativo, para recaudar fondos de cara a los gastos de la acogida, del centenar de jóvenes extranjeros que se esperan para el mes de agosto durante los Días en la Diócesis.